Como perdido entre la selva de asfalto
y la distancia ensordecedora;
mientras la realidad virtual
carcome cada rincón impaciente.
Impaciencia debida
a la absurda soledad que nos acompaña
en cada mañana, en cada tarde
y quizás en cada noche.
Noches de luna llena
como esa que hoy miras,
que te invita a imaginar lo que pudo ser
y no fue o lo que fue y ya no sera....
noches...absurdas noches de soledad.
Soledad que te llama,
soledad que te abruma y que aveces
te inspira a romper el silencio,
que sin querer te acompaña en este camino de seguridad.
Seguridad que no te lleva a tocar
la miel perpetua de la verdadera
felicidad.
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